8.03.2009

"Editar a Pulso" por Alejandro Zambra


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Amanecer después de la tormenta



7.27.2009

Acerca de "Último Paseo" de Javier García


Por Roberto Contreras

http://letras.s5.com/rc270709.html

Poesía de tránsito. Entrevista a Raúl Hernández


6.05.2009

Acerca de "Las Memorias del Baruni" de José Leandro Urbina


Por Rodrigo Hidalgo

Que me perdone el lector inteligente (La Nación)


Por Fernanda Donoso

5.29.2009

José Leandro Urbina regresa con novelas sobre Chile (La Tercera)


por Roberto Careaga C.

A 16 años de la premiada Cobro revertido, el escritor narra cinco libros que abordan los últimos 50 años de la historia de nuestro país.

Inesperadamente, el escritor chileno José Leandro Urbina quedó entre los finalistas del Premio Planeta Argentina en 1993 con su primera novela, Cobro revertido. Muchos años después, se enteraría por qué no ganó el premio. Un miembro del jurado se opuso con fuerza: José Donoso. "El gangsterismo literario era una experiencia desconocida para mí", asegura hoy Urbina.

Cobro revertido sería publicada al poco tiempo, en medio del revuelo de la Nueva Narrativa. Agotó tres ediciones y, con el paso del tiempo, se instala entre las mejores novelas chilenas del exilio. Sin embargo, Urbina prácticamente desapareció de escena. Apenas circuló una reedición de su volumen de cuentos Las malas juntas, pero luego dejó de publicar. Es su estilo: "Soy un escritor aficionado. No siento la compulsión de andar regando de papel el mundo. Me gusta escribir, pero tranquilo", dice.

Ahora vuelve. A cuatro años de regresar a Chile, después de tres décadas viviendo entre Canadá y Estados Unidos, Urbina acaba de lanzar La memorias del Baruni (Editorial La Calabaza del Diablo). Se trata del primer volumen de una serie de cinco tomos, a través de los cuales el escritor intentará dar cuenta del Chile de los últimos 50 años.

"Siempre se dice: ¿Quién irá a escribir la gran novela sobre el golpe? Nadie, parece. A mí me interesa hacer algún aporte. Es la historia de una generación que no está narrada", dice Urbina.
En el primer tomo de la serie, el "Gordo" Baruni, un artista anónimo, diseñador de moda y exiliado, es un niño que llega a la juventud con el arribo de Salvador Allende a La Moneda. Paralelamente, Urbina narra la historia de una familia y todo su entorno social. Un mundo de izquierda que vive a duras penas en la comuna de Independencia.

"Baruni es de clase media baja, esa que patalea por escaparse de los sectores populares. Todos son medio chantas, cuando pueden te pegan una puñalada. Quiero darles dignidad de personajes a ellos, porque son los que mejor representan el Chile de la segunda mitad del siglo XX", sostiene Urbina.

Crítica a "Las Memorias del Baruni" por Patricia Espinoza (LUN)


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Crítica a "Las Memorias del Baruni" por Camilo Marks (El Mercurio)


Un Cadillac en Independencia

José Leandro Urbina, quien hace unos veinte años publicó la notable colección de cuentos Las malas juntas y luego la premiada novela Cobro revertido -junto a Morir en Berlín, de Carlos Cerda, quizá la mejor ficción del exilio tras el régimen militar- ha permanecido en un relativo silencio literario durante estas dos décadas, por razones que sólo él conoce. Ahora irrumpe de nuevo en la narrativa nacional y pretende hacerlo bajo el equívoco rótulo de editor de las páginas de otro, en este caso José Luis Baruni, el Gordo (1950-2005). Las memorias del Baruni. Tomo I, serían, según la contraportada del libro, "sacarse un cacho de encima", "evacuar algo que en cierta medida lo aproblemaba" o "un alivio: uno menos".
La verdad es que Las memorias del Baruni (La calabaza del diablo, $6.000) es, de principio a fin, una buena estructura novelesca, bien construida, con gratas historias que recuperan la picaresca nativa, a veces estimulante, en ocasiones un tanto depresiva, que retorna al tono sarcástico, amargo, descreído de Cobro revertido, pero nos remonta a una época más amable, incomparablemente más divertida, despreocupada y menos siniestra o lúgubre que aquella reflejada en sus primeros títulos: los años 60 en el barrio Independencia de Santiago. Y sea el Gordo Baruni o Urbina la persona que realmente escribe, da lo mismo, porque muy pronto nos adentramos en ese universo tan provinciano, tan local, tan entrañable del período que comenzó con el Campeonato Mundial de Fútbol de 1962 y finalizó en el derrocamiento del gobierno de la Unidad Popular en 1973.
El narrador, de ascendencia yugoslava, tiene una numerosa y desparramada parentela; por lo tanto, las fechas que dimos son vagos puntos de referencia y el memorialista, al comienzo, suele saltarse al primer tercio del siglo pasado o anticipar el porvenir, hasta estabilizarse en la temporada aludida. Tal como sucede en los textos previos de Urbina, en Las memorias del Baruni no prima lo heroico, lo grandilocuente, lo original a toda costa, sino un tono menor, que en los tramos iniciales es un tanteo, un esbozo y, finalmente, tras haber experimentado diversas formas, se decanta en el lenguaje adecuado para describir existencias mínimas, menores, minúsculas, en episodios que tampoco buscan llamar la atención, pues nos sumergen en la intimidad del héroe -o antihéroe- y sus primeros inicios en la vida social y familiar. En ese sentido, Urbina es un descendiente adecuado de González Vera o la malograda Marta Jara.
Después de la previsible nota del supuesto redactor de estos escritos, más los fragmentos de un preámbulo y un trozo inconcluso, Las memorias del Baruni se divide en tres partes: "Las tías", "Los secretos de Carlota" y "Marta y Marisol" (cada una de ellas va de acuerdo con un orden cronológico, algo arbitrario). "Las tías", además de constituir la sección más extensa del ejemplar, es la más sabrosa, la más picante, la que mayor cantidad de sexo describe, sea de modo explícito o sugerido y aquí se nota la deuda con Henry Miller, de quien Baruni se confiesa un admirado discípulo.
Por un motivo u otro, Rosaura, Jovita y Marieta, modistas de alta costura que confeccionan vestidos para mujeres ricas, quienes asisten a las pruebas transportadas por maridos que conducen autos Cadillac, son las iniciadoras del niño en las materias relacionadas con la carne. Cada una tiene sus propios sueños románticos, que se cumplirán o frustrarán y ni una es tan audaz como para consumar un acoplamiento con el ansioso sobrino. Al fin y al cabo, son mujeres decentes y saben cómo retroceder cuando es debido. "Por aquel tiempo, fui desvirgado y medianamente instruido en las amplias posibilidades de la fornicación por una sirvienta de treinta y cinco años que olía a cebolla y perejil". Los Baruni, aunque fueran de medio pelo, disponían de empleadas domésticas y tendremos que repetir el cliché tan trillado y archiconocido: ellas fueron, por lo general, las encargadas de formar en esas lides a los varones chilenos desde los más remotos confines de nuestra historia, nuestras crónicas, nuestros temas de conversación.
Las memorias del Baruni, pese a que apenas consiste en un volumen que alcanza las 130 páginas, exhibe un vasto mosaico de la inefable clase media nacional, con sus altos y sus bajos, sus pasajes logrados y una que otra innecesaria dispersión. Así y todo, esta saga, que se anuncia en cinco sucesivas entregas, promete ser suculenta y amena.

5.06.2009

Presentación de "Paraderos Iniciales" de Raúl Hernández, por Enrique Winter


5.04.2009

Crítica al libro "Moralejas Extrañas" de Iván Maureira Ortiz. Primer libro de la Colección Ave Rock, de la Editorial La Calabaza del Diablo.


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4.26.2009

CRÍTICA AL LIBRO "JUEVES" DE LUIS VALENZUELA PRADO

Por Claudia Apablaza en el sitio 60 Watts.net

Para leer, hacer click en: http://www.60watts.net/jueves.html

4.21.2009

Presentación de “Las Memorias del Baruni”, editado por José Leandro Urbina



Para leer, hacer click en: http://letras.s5.com/gl200409.html

4.13.2009

LANZAMIENTO DE "LAS MEMORIAS DEL BARUNI"

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LA COLECCIÓN HAZLA CORTA de LIBROS LA CALABAZA DEL DIABLO
tiene el agrado de invitar a USTED
al lanzamiento del primer tomo de
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"Las memorias del Baruni",
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editado por el escritor JOSÉ LEANDRO URBINA.
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La cita es en Maruri 587, comuna de Independecia,
a las 19:30 horas de este viernes 17 de abril.
Se servirá vino y empanaditas.

Extracto contraportada

¿Qué se hace con las memorias de otro? O seamos más concretos, ¿qué se hace con las memorias de alguien que desaparece, pero se conoce? A este dilema se enfrentó el escritor José Leandro Urbina (“Cobro revertido”), cuando el Gordo Baruni le entregó sus memorias. Una alternativa era quemarlas, otra dejar que el tiempo las destruyera y la tercera procurar que se publicaran. Por eso cuando Urbina tuvo la primera reunión para publicar estas memorias, su intención era sacarse un cacho de encima, evacuar algo que en cierta medida lo aproblemaba.
¿Cuál fue el grado de conocimiento entre el editor y el Gordo Baruni? A decir verdad, no lo sabemos ni tampoco importa, aunque se puedan obtener algunas señales con las notas al pie de página, en las que Urbina sabotea en cierta medida el trabajo del escritor Baruni. Podríamos afirmar entonces que esta primera entrega de “Las Memoria del Baruni” fue escrita a cuatro manos, porque si bien la historia es del Baruni, el orden, la estructura es de Urbina.

El escritor

José Luis Baruni, el Gordo (1950-2005), hijo directo de don Miroslav Baruni Pau y doña Susana Azanja Rubí, fue un artista chileno poco conocido en nuestro medio debido a los largos años pasados en el exilio en Canadá. Dibujante, pintor, diseñador de moda y finalmente escritor, fue en este último oficio en el que, confiamos, hizo su mayor aporte. A pesar de autodefinirse como un escritor aficionado, la persistencia con la que atacó este oficio en los últimos quince años de su vida podría calificarse de ejemplar.

Su intento meritorio de mezclar sexo y política proviene de una concepción de vida en gran medida influida por su querido hermano Juan Francisco y sus tempranas lecturas de Henry Miller. Militó en el partido socialista, en tiempos mejores, y después de algunos vaivenes optó, como la mayoría de los chilenos, por ser independiente de izquierda. Sostuvo sus creencias hasta su muerte y como él mismo declarara a una revista extranjera: “La náusea y el espanto que me producen los chilenos tránsfugas han definitivamente agravado mi estado de salud”. En sus últimos meses intentó, a petición de su familia escribir una teleserie, pero no pudo. “Las memorias del Baruni” son su legado. Los editores de La Calabaza del Diablo se han encargado del primer tomo.

El editor

José Leandro Urbina nació en barrio Independencia, Santiago de Chile. Estudiante de literatura y guionista de historietas para la Editorial Quimantú, se exilió en 1974 en Buenos Aires, Argentina. Desde 1977 residió en Canadá y la costa Este de los Estados Unidos, trabajando como traductor, guionista y periodista. Se doctoró en la Universidad Católica de Washington. D.C. especializándose en Literatura Latinoamericana. Enseñó en diversas universidades de Canadá y Estados Unidos. En la actualidad reside en Santiago y trabaja en el Departamento de Lengua y Literatura de la Universidad Alberto Hurtado.

Además de los cuentos reunidos en su libro “Las malas juntas”, publicados por la Editorial Planeta de Chile y Akal en España y traducidos a diversos idiomas, ha publicado la novela “Cobro revertido”, finalista del Premio Planeta Argentino y ganadora del Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile en 1993.

4.06.2009

ACERCA DE "PARADEROS INICIALES" DE RAÚL HERNÁNDEZ


Contratapa del libro (por Cristian Cruz)
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Presentación (por Soledad Fariña)
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